Mi perfil profesional es multidisciplinar y XESTECO nació también con esa orientación: una empresa de proyectos de ingeniería y desarrollo territorial desde una perspectiva integral, en la que la comunicación está muy presente. Estábamos en A Coruña cuando, en 2021, nos presentamos a la licitación para la obra y gestión del Complejo Histórico y Recreativo de las Minas Consuelo y Boulloso de A Pontenova. Al poco tiempo, vimos claro que teníamos que apostar por el proyecto al 100% o, de lo contrario, sería imposible sacarlo adelante. Así que nos mudamos y nació “Tirolina das Minas”, que es la marca comercial bajo la cual gestionamos las actividades de turismo activo en A Pontenova. Aunque, por supuesto, no hemos abandonado los trabajos de ingeniería y consultoría que hoy hacemos, sobre todo, para municipios de Oscos-Eo y Terras de Burón.
Mi bisabuelo Miguel fue minero y después jefe de Estación. Mi familia vivió durante muchos años en la Casa de la Estación, que hoy es la Oficina de Turismo. He crecido escuchando las historias del tren minero. Para mí, A Pontenova es el paraíso de mi infancia y, en el fondo, siempre he querido retornar. Así que poder desarrollar un proyecto de puesta en valor del territorio era una oportunidad que no podía dejar escapar. Tuve la suerte de que Julio, mi pareja, se volcase en el proyecto. Y también de que Antonio, que ahora es nuestro socio, quisiese venir a trabajar y vivir aquí.
Tanto la idea de construir una tirolina, como la de hacer visitable la Mina Consuelo surgió del propio Ayuntamiento de A Pontenova. Nuestro mérito fue darle forma, presentar un buen proyecto y hacer el esfuerzo de sacarlo adelante.
La tirolina tiene el atractivo de ser la más grande de Galicia, pero lo que la hace verdaderamente especial es que recrea el trazado del antiguo tranvía aéreo minero. Es un elemento de aventura dentro de una experiencia más amplia. Desde el inicio, nosotros hemos intentado que la gente no sólo venga a lanzarse, sino que conozca el contexto en el que está, que haga con nosotros la ruta guiada, que visiten el interior de la mina Consuelo y que tengan la experiencia completa porque, de hecho, es mucho más satisfactorio que venir sólo a la tirolina.
Como ya he mencionado, la tirolina recrea el trazado del antigüo tranvía aéreo minero, que servía para transportar el mineral de la mina Consuelo a la base de la mina Boulloso. La idea de recrear este trazado mediante una tirolina gigante surge del Ayuntamiento de A Pontenova y creo que fue una apuesta muy valiente. Mucha gente pensaba que sería un fracaso construir una instalación de este tipo en un sitio poco accesible y, a priori, no muy turístico. Nosotros, como empresa constructora y luego gestora del complejo, le vimos las posibilidades y diseñamos un producto turístico que fuese atractivo y viable. Lo más difícil fue darnos a conocer.
En general, la gente pasa bastantes nervios en el momento inicial, antes de lanzarse, porque impresiona un poco. Pero la gran mayoría llega super bien y no pasa miedo. En estos años hemos visto un poco de todo: gente que quiere lanzarse con su mascota y bastante picaresca a la hora de confesar el peso para poder lanzarse, sobre todo cuando son niños y no alcalzan los 45 kg que hay que pesar como mínimo.
Ofrecemos descensos en kayak por el río Eo a su paso por A Pontenova y alquilamos bicicletas para hacer la Ruta del Ferrocarril. También tenemos grandes sinergias con Taramundi, donde gestionamos el Museo de la Cuchillería y, recientemente, también la Casa del Agua de Bres.
Fue una alegría inmensa, se trata de un galardón que reconoce la aportación de las iniciativas empresariales en la creación de empleo, los valores ambientales y sociales de la iniciativa y también los criterios de igualdad e inclusión. Pero creo que, más allá del reconocimiento a nuestro esfuerzo como emprendedores, también significó un reconocimiento a la ilusión depositada por todos los vecinos y vecinas para situar A Pontenova en el mapa y, por supuesto, a la apuesta que hizo el Gobierno municipal por esta infraestructura.
Creo que nadie duda de que el inicio de nuestra actividad supuso un antes y un después en el pueblo. Yo creo que el turismo puede ser un gran dinamizador de la economía en entornos rurales como el nuestro, además de que también contribuye a la autoestima colectiva ver cómo hay gente que recorre kilómetros para hacer las actividades que tenemos aquí y disfrutar de nuestro entorno. Ahora bien, el turismo, cuando empieza a crecer en exceso, también tiene sus riesgos: saturación de espacios, degradación ambiental, subidas excesivas del precio de la vivienda, consumo de recursos públicos, aumento en la demanda de servicios, etc. En A Pontenova aún estamos empezando y no tenemos estos problemas, pero sí tenemos la oportunidad de pesar bien qué tipo de turismo queremos en un futuro y en qué condiciones.
El apoyo de los vecinos y vecinas cuando empezamos fue esencial y estamos enormemente agradecidos porque son nuestros principales prescriptores: quienes cuentan lo que hacemos y nos recomiendan. A día de hoy, la mejor publicidad que tenemos sigue siendo el boca a boca. Cada vez que acabamos una ruta, nos dicen lo mismo: “¡Vamos a contárselo a nuestros amigos y familiares!”. Esto es muy importante para nosotros, ya que hay un tipo de posible cliente que al que, a priori, la idea de la tirolina o incluso de entrar en una mina o la propia ruta de senderismo no le resulta muy atractiva o le da un poco de respeto. Pero si se lo cuenta alguien cercano, le dice que le va a gustar y le anima, entonces viene.
Este verano ha sido muy bueno, mejor que los dos últimos. Ahora ya empezamos la temporada baja, de otoño. Concentraremos las actividades a los domingos por la mañana y a días entre semana en el caso de excursiones concertadas. La afluencia baja, como es normal, pero se mantienen las visitas a lo largo del año, que es lo importante.
Ser una empresa especializada en gestión sostenible del territorio y consultoría ambiental hace que tengamos no sólo la sensibilidad, sino también el conocimiento técnico para abordar nuestra actividad turística desde una perspectiva sostenible. Nosotros apenas generamos residuos ni huella de carbono, pero sí hay algo en lo que podemos actuar claramente en defensa de la sostenibilidad ambiental de nuestro negocio turístico: considerar la capacidad de carga de los espacios naturales en los que actuamos. Es decir, limitar los grupos para no generar demasiada presión antrópica y minimizar el riesgo de degradar el entorno, especialmente en el interior de la mina, que está en pleno proceso de naturalización. Además, tenemos la certificación en ECOTURISMO y formamos parte del Corredor de Ecoturismo de la España Verde, lo que también nos obliga a cumplir ciertos compromisos.
Nuestro plan es seguir al pie del cañón, que ya no es poco. Desarrollaremos nuestra oferta para centros educativos, porque gestionamos un recurso con mucho potencial didáctico y para la sensibilización ambiental.
La verdad es que tengo la casi inconfesable esperanza de que el turismo contribuya a hacer una Pontenova más bonita, especialmente a embellecer su núcleo urbano, que creció tan desordenadamente y que está un poco descuidado, con muchos bajos y edificios en mal estado o inacabados, con aceras estrechas, a veces intransitables… En fin. Quizás esto es una cuestión subjetiva y muy personal. Sobre todo, lo que espero es que nos convirtamos, como municipio, en un ejemplo de turismo sostenible: un lugar que haya sabido reconvertirse y poner en valor sus recursos naturales. Espero que mejoremos en el cuidado de la biodiversidad del bosque -cuyas posibilidades son mucho más amplias que el cultivo forestal de eucalipto- que cuidemos del paisaje y de la calidad ambiental del río, otro de nuestros tesoros. Y, sobre todo, espero que no descuidemos otros sectores, como el agrario y la ganadería extensiva, fundamentales para que el mundo rural no desaparezca como tal.
Sin duda alguna, el contacto con la naturaleza. Sobre todo al principio, pero todavía hoy, me paro muchas veces entre la vegetación exuberante de la trinchera que da acceso a la Mina Consuelo y pienso en el enorme privilegio de poder decir: “aquí trabajo”.
Siempre digo lo mismo: mucha gente siente miedo antes de lanzarse, pero el 99% llega feliz diciendo que quiere repetir. Aunque, la verdad, no soy yo la persona más indicada para dar el consejo… ¡yo tengo mucho vértigo!





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